¿Qué tipos de seguro de hogar existen y qué cubren?

Tipos de seguro de hogar
Considerando que nuestra vivienda es el bien más preciado, contratar un seguro de hogar es la mejor forma de protegerlo. En el momento de contratarlo se ha de tener en cuenta el nivel de protección que conviene de acuerdo con los intereses y necesidades de cada uno, y que se materializará en las coberturas que se contraten.
Así pues, según el alcance de la cobertura del seguro, se puede hablar de dos tipos de seguro de hogar:

Seguro de daños de la vivienda

Es el seguro más básico pues contempla únicamente el continente, y es el que la ley obliga a contratar en el caso de la vivienda esté hipotecada. Esta cobertura mínima es la necesaria para cubrir, en caso de siniestro grave, el gasto de la hipoteca que corresponde a la estructura.

Seguro multirriesgo del hogar

Cubre tanto el continente como el contenido, proporciona mayor nivel de protección que el anterior y te ofrece flexibilidad para adaptarlo a tus intereses y necesidades.
  • Daños materiales a los bienes asegurados provocados por incendio, explosión o caída de un rayo. Se extiende también a daños provocados por humos, impactos, fenómenos atmosféricos, actos vandálicos...
  • Daños por agua: incluye los daños materiales a los bienes asegurados por reventón rotura, escape, goteras etc., así como los gastos de localización, reparación…
  • Daños eléctricos: abarca los daños a la instalación eléctrica de la vivienda y aparatos conectados a la red por cortocircuito, caída de rayo y corriente anormal (bajada o subida de tensión de la corriente).
  • Deterioro de alimentos y medicamentos refrigerados por fallos del frigorífico o congelador.
  • Rotura de cristales: contempla los gatos de reposición, transporte y colocación de cristales, mármoles, placas vitrocerámicas, etc.
  • Robo y expoliación de los bienes asegurados, hurto del mobiliario en el interior de la vivienda y atraco en el exterior de la vivienda. 
  • Pérdida de alquileres y desalojo forzoso por inhabitabilidad.
  • Daños estéticos.
  • Asistencia en el hogar (algunos seguros incluyen en esta cobertura: servicios de bricolaje, asistencia informática…)
  • Defensa jurídica.
  • Responsabilidad civil.
Si tenemos en cuenta el tipo de vivienda a asegurar, en cuanto al uso al que está destinado, la tipología sería esta: seguros de hogar para vivienda habitual y para segundas residencias, así como para arrendadores e inquilinos de pisos de alquiler. La diferencia entre ellos es el nivel de cobertura que necesita cada vivienda dependiendo del tiempo que se resida en ella y, si está alquilada, si el titular del seguro es el arrendador o el inquilino.

Seguro para vivienda habitual

La vivienda habitual es la principal en la que residimos la mayor parte del año. Seguramente es el bien más valioso tanto en términos económicos como emocionales, por ello es importante protegerlo al máximo de todos los riesgos a los que está expuesto.

Daños del continente

Cubre el coste de las reparaciones de los desperfectos ocasionados por incendio, robo, agua, etc. 

Daños del contenido

Garantiza la reparación o reposición de los muebles y los enseres domésticos. La indemnización puede ser por el valor de nuevo, lo que costaría volver a comprar esos objetos o por el valor real, el coste de la compra descontado la depreciación por uso.

Responsabilidad civil

Contempla los daños materiales y los daños personales que se puedan producir a terceros derivados de algún daño relacionado con tu vivienda. Esta cobertura cubre tanto los daños que le puedas provocar a un vecino a causa de una gotera, por ejemplo, como los perjuicios que le puedas causar fuera de tu domicilio.

Defensa jurídica

Se ocupa de las reclamaciones de daños que otros hayan causado sobre tus bienes. Además, incluye defensa penal, derechos como propietario o inquilino, etc.

Seguro para segunda vivienda

Se considera segunda residencia la vivienda distinta a la principal que se usa en vacaciones y fines de semana o para otro uso privado del hogar. También un bien muy preciado, por ello puedes optar a contratar un seguro multirriesgo del hogar aunque no necesariamente tiene que ser tan completo como el de la vivienda habitual, pero sí, al menos, cubrir el continente, la responsabilidad civil y la asistencia en el hogar.
Otras coberturas que podría ser conveniente incluir, ya que las segundas viviendas suelen estar vacías la mayor parte del tiempo son: robo, daños por agua, fenómenos atmosféricos, rotura de cristales y asistencia en el hogar. Con estas coberturas, estando tu ausente, te aseguras de poder solucionar ciertos incidentes que se puedan producir como la rotura de una tubería.

Seguro para arrendadores

El propietario de una vivienda alquilada no está obligado a la contratación de un seguro de hogar salvo que esta esté hipotecada. De todas formas, es conveniente que contrate un seguro de hogar amplio, que incluya coberturas que tengan en cuenta su situación concreta y que le protejan frente a posibles accidentes que pueda sufrir el inmueble mientras está habitada por el inquilino. Un seguro que abarque el continente y el contenido que sea de su propiedad, por ejemplo si la vivienda está amueblada, y una cobertura de responsabilidad civil para cubrir aquellas circunstancias de las cuales puedes ser responsable como propietario.

Seguro para inquilinos

Es muy recomendable que el inquilino también contrate un seguro de hogar para inquilinos, pues a pesar de que el inmueble cuente con un seguro contratado por el propietario, hay algunos aspectos de los que él es responsable directamente.
Es fundamental que el seguro de hogar incluya la cobertura de responsabilidad civil, y si los muebles son propiedad del inquilino debería incluir además la cobertura de daños materiales por el valor de estos más el de todos sus bienes y enseres.
 
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